domingo, 5 de diciembre de 2010

Vivir solo...

Vivir solo no  es una decisión que  la mayoría de las personas tome por un simple capricho o por egoísmo. Y muchas veces una decisión así llega tras varios intentos fallidos de convivencia y desengaños amorosos. En mi opinión personal la persona coherente que se puede permitir vivir sola no suele sufrir picos emocionales, ya que su estado de animo no se verá alterado ni condicionado por la convivencia con otra persona. 


Según estudios realizados.
Los hábitos rutinarios (no las manías) adquiridos con el tiempo son muy beneficiosos para las personas que deciden llevar este tipo de vida. Por el simple echo de mantener su linea vital constante en un perfecto equilibrio armónico con el mundo que les rodea. Que les permitirá desarrollar vínculos muy especiales con amigos y familiares, que de cierta manera van a substituir la carencia emocional afectiva del amor, o la simple necesidad de vivir en pareja.

A día de hoy el egoísmo y los intereses personales son algo que priman en bastante relaciones sentimentales. Muchas de las personas que se casan no superan la primera crisis y se les acaba el amor, como si fuera un bote de mermelada. La palabra compromiso no cotiza al alza, y el amor para muchos sigue teniendo fecha de caducidad. Quien decide vivir solo sabe de todo esto, por ende conoce las ventajas y las desventajas de su decisión que en todo caso no tiene porque ser algo permanente. Son personas que no les compensa enamorarse, porque saben que si intenso es el amor el doble de intenso es el dolor.  Son personas que no quieren que su felicidad dependa de la felicidad o el estado de animo de otra persona. Son gente común que disfruta de su independencia y que ha encontrado un equilibrio en la vida que no llega a ser perfecto. Sin embargo ¿Quién disfruta de ese equilibrio perfecto? 


Quien toma la decisión de vivir solo, no debería hacerlo como un acto de rebeldía, vivir solo es algo de lo que se debe disfrutar. No debería hacerlo por alejarse de la vida social, ni para refugiarse en la soledad. Esta decisión como todas las demás no debe estar condicionada por un estado emocional. No te preocupes por la tristeza, todos en algún momento  estamos triste, eso es algo normal, la tristeza es una necesidad fisiológica al igual  que la felicidad. Que vivas solo no debería ser sinónimo de una vida irresponsable, roza más la cordura, la prudencia y la estabilidad emocional y tendrá sus pro y sus contras exactamente como todo lo demás.